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Atardecer de verano

Las golondrinas han dejado paso a los murciélagos en su tarea de limpiar el aire de mosquitos. El sol colorea levemente el horizonte, dejando el cielo surcado de nubes plomizas y añil, y el silencio es roto tan sólo por los ladridos de los perros de las parcelas. Mis pies susurran sobre la tierra del camino mientras Zarza jadea y olfatea un campo cercano, alterando el descanso de insectos y aves. No queda nadie, salvo algunos rezagados recogiéndose de sus parcelas en grandes coches , resignados a la vuelta a las labores del lunes que se acerca.  "No vayas por el camino, que va a oscurecer en breves y ya no queda nadie".  "Pues mejor", me digo, "donde nadie hay, nadie puede amenazarme".

Una década más.

Tal vez sea demasiado pronto aún para decirlo, pero puede que esta haya sido la década más turbulenta de mi vida. Mañana cumplo 30 años y de acuerdo, tengo aún toda la vida por delante, nunca se sabe con qué le puede sorprender a una la vida, pero quizás sea esa la primera enseñanza que deba agradecer cuando mañana sople las velas: la vida puede cambiarte de un momento a otro, sin buscarlo ni esperarlo, normalmente más para mal que para bien. Y es que en esta década he llorado, me he frustrado, me he sobrecargado y he perdido (he perdido lo indecible, lo incontable), pero también he ganado mucho, especialmente aprendizaje; he aprendido a determinar qué es lo que quiero, pero sobretodo qué es lo que no quiero. He aprendido que para morirse sólo hace falta estar vivo y que no tiene sentido vivir con miedo, lo cuál no quiere decir que no se deba obrar con cierta prudencia. He aprendido también que debemos buscar los buenos momentos, pues los malos vienen solos, sin necesidad de que nadie ...

La crónica: 15 de octubre de 2023.

 Hoy, como casi todos los domingos, he amanecido con ganas de dar una vuelta y de disfrutar del dudoso obsequio que estamos recibiendo en este Octubre atípicamente caluroso; pasear por la zona del río, tomar un vermú con mi pareja y algún amigo, ya sabéis, el tipo de placeres sencillos que hacen de las vidas precarias algo digno de ser vividas. A veces pienso que qué suerte tener tan poco y valorar las cosas simples y temo (aunque no mucho) llegar a ser rica un día y volverme gilipollas. Sin embargo, a lo largo del día mis ánimos han ido bajando considerablemente, y lo cierto es que viendo el panorama mundial que se nos presenta creo que no es para menos: estamos asistiendo a un genocidio con la connivencia mal disimulada de los organismos internacionales. La UE anunció que iba a retirar las ayudas a Palestina tras el ataque de Hamás contra Israel para recular después por la presión de algunos de sus miembros, entre ellos España. Josep Borrell, en su papel de Alto representante de ...